Lunes, 8 AM… venía siendo habitual el oír en las noticias la epidemia de gripe que asolaba el país en los últimos días, pero ya me hice a la idea de que parece que esta vez me iba a librar.

Gran error.

Nada más abrir el ojo siento todo el cuerpo entumecido. Mido la temperatura, 38.5 grados…

Y ya se sabe, todos tenemos un trabajo, por lo que llamo a la persona responsable en mi Oficina para encontrarme que está a su vez en la cama y tampoco va a ir.

No pasa nada, mando un email a mis compañeros con instrucciones para contactarme en caso de emergencia, lo cual francamente es de absoluto gilipollas, la emergencia es mía, que se puede freír un huevo en mi frente ahora mismo.

Llamo y mando el mismo email a mi jefe para que tenga a bien establecer el plan de emergencia para que esa oficina sea cubierta por alguien durante mi ausencia.
¿Plan de emergencia dije?, nada más lejos, puesto que como toda respuesta, recibo (y 5 compañeros de trabajo también) esto:


NOTA: Me permito poner comentarios al texto. Nombres omitidos para guardar la integridad de los trabajadores. Faltas de ortografía originales dejadas intactas para mayor disfrute.

Mejórate DNKROZ! Hombre digo yo, es una gripe, no lepra…

Aprovecho la ocasión para recordaros que, cuando intuyaís que no estais en condiciones de asistir a la oficina en un momento dado, es conveniente que lo comentemos con tiempo, aunque sea fin de semana, porque el compromiso de la EMPRESA de apertura no está ligado a una persona concreta. La oficina es un centro oficial contratado a una empresa, no a una persona.

Hay que reconocer que el hombre tiene razón, por lo que me puse a googlear con mucho esfuerzo en busca de algún delorean de segunda mano o una bola de cristal baratita.
De momento no tengo nada, pero os haré saber si tengo éxito en un futuro.

Quizás sería más acertado el decirle directamente: “Oye tronco, este año voy a enfermar los días 16 de Febrero, 13 de Junio, 8 de Octubre y 2 de Noviembre”… quien sabe, igual con alguno acierto.

Claro que como me haga el mismo caso que con el tema de las vacaciones, por el que espero respuesta desde hace mes y medio, estamos listos.

Hoy a las 09:00 no puedo organizar absolutamente nada y probablemente el no abrir me ocasione una sanción económica y/o desprestigio (leve pero existente). Teniendo en cuanta todas las personas que estamos trabajando aquí, se podía evitar.

A ver si lo hemos entendido. El hecho de que EL (la persona que DIRIGE el tema) no tenga un plan de emergencia, es más, no tenga ni siquiera previsto que la gente – para su descontento – siga siendo humana y enferme, extrañamente es culpa de todos menos suya…

Ahora bien, lo de la sanción económica (y la de prestigio) me ha llegado al alma, no sé si podré dormir. Igual por mi imperdonable estupidez de enfermar dejo sin comer a mi jefe y su familia. Al fin y al cabo son gente humilde, si serán humildes que su teléfono “sólo” cuesta 900 €, una ganga teniendo en cuenta lo que se ve por ahí.

Ay, si es que cuando Dios creó al hombre a su imagen y semejanza lo tuvo que dotar con un taller de reparaciones de serie…

Esto no es una crítica a un caso concreto sino un comentario general que teneís que tener en cuenta siempre

Salu2

Uffff, menos mal que lo ha dicho, si no pensaría que me está poniendo a caldo de perejil por el tema, pero NO, es un “comentario general” como quien no quiere la cosa… ahora me siento mucho más aliviado

En fin la vida siempre te depara gilipolleces a cada cual más original, pero para terminar, no me pude sentir más identificado con el chiste que cierra este artículo, que lo disfrutéis:

Un tipo volaba en globo, cuando de pronto se percata de que estaba perdido; maniobra y desciende un poco.
Entonces divisa a un hombre en la calle y le grita:

-“Disculpe, ¿podría usted ayudarme?. Prometí a un amigo que me encontraría con él a las dos, llevo media hora de retraso y no sé dónde estoy…”

-“Claro que puedo ayudarle. Usted se encuentra en un globo de aire caliente, flotando a unos 30 metros de altura entre los 40 y los 42
grados de latitud Norte, y entre los 58 y los 60 grados de longitud Oeste”.

-“¿Es Ud. informático?”, pregunta el del globo.

-“Sí, señor, lo soy. ¿Cómo lo supo?”

-“Porque todo lo que Ud. me ha dicho es “técnicamente”
correcto, pero “prácticamente” inútil. Aún no sé qué hacer con la información que me ha dado y continúo perdido”.

-“Y Ud. debe ser un Jefe, ¿verdad…?”, contesta el informático.

-“En efecto, lo soy. Pero, ¿cómo lo supo?”

-“Muy fácil: no sabe ni dónde está, ni para dónde va… Hizo una promesa que no tiene ni idea de cómo cumplir y espera que ahora otro le resuelva el problema. De hecho, está exactamente en la misma situación en que se hallaba antes de encontrarnos… pero ahora, por algún motivo, resulta que… ¡la culpa es mía!